Viaje 3 días, – Oporto, Aveiro, Lisboa

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En este viaje visitamos muchas ciudades, que merecen la pena 2-3 días,y podrías hacerlas perfectamente en varios días, ya que todas merecen mas tiempo.

Nosotros visitaremos las villas , en escasas horas para obtener una visión del mundo mágico en el que vivimos y en otra ocasión poder profundizarlo.

Visitaremos ciudades Romanas, ciudades metropolitanes y castillos de ensueño. Podremos ver hasta la pequeña Venecia de Portugal, este viaje será de 3 días pasando por los sitios más bonitos de Portugal y España , en un tiempo reducido.

Si te gusta aprovechar tu viaje, te recomiendo comer de bocadillo y mochileando seguir mis pasos. Disfruta tu viaje al máximo.

Salida de Xunqueira de Ambía  a las 08.00 horas

Plan en Oporto, te dejamos ejemplos para hacer tu propio viaje adaptado a ti.

En Oporto podrás ir al MCdonalds mas bonito del mundo.

Oporto

Como una versión de Lisboa en miniatura, la capital del norte se alza como una de las más bellas de Portugal. Hay muchísimas cosas interesantes que ver en Oporto, y no pocos planes que hacer. ¿Te vienes a descubrir la ciudad de los azulejos y el vino?

La Ribeira es patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO

Toda buena postal de Oporto muestra la colorida y pintoresca imagen de su lugar más apreciado: la Ribeira.

Se trata del barrio principal del centro histórico de la ciudad, algo que no te puedes perder en tu visita, porque, como su nombre lo indica este barrio está en la ribera del río de Oporto y es una visita

¿Qué verás en la Ribera de Oporto?

  • En la Ribeira encuentras una pequeña plaza llamada Largo do Terreiro, en ella se ubica la Capilla de Nuestra Señora de Ó y una pequeña fuente llamada Fuente Taurina.
  • A pocos pasos de la fuente comienza la zona de restaurantes, con sus mesas llenas de visitantes y locales que quieren tomar algo junto a la zona más tradicional de la ciudad.
  • Si prestas atención, justo antes de llegar a los pies del Puente Don Luis I, en la pared a tu lado izquierdo, verás una placa de metal donde los portuenses dejan velas. Es un homenaje a los portuenses fallecidos durante los enfrentamientos con las tropas Napoleónicas sobre el antiguo Puente de las Barcas, que por el peso de las personas luchado y huyendo se derrumbó. Lleva el nombre de Alminhas da Ponte.

El puente más famoso de Oporto

Desde la Ribeira es desde donde mejor se observa el  puente Don Luis I, , construido en 1877 por Teófilo Seyrig, socio de Eiffel (el mismo arquitecto de la Torre Eiffel). Junto al río y los edificios coloridos conforman uno de los paisajes más bonitos de Oporto.

Navegar por el río Duero en un rabelo

  • En el muelle de la Ribeira de Oporto, se toman los barcos para dar un paseo por el río Douro
  • Hay diferentes opciones de recorridos, unos más cortos que te llevan a conocer los puentes que unen Porto con Vila Nova de Gaia o también existe la opción de un barco más grande o crucero, cuyo paseo puede ser incluso de un día, y llevar a los asistentes hasta el sitio donde se cultivan las uvas con que se hace el vino de Oporto.

En la Ribeira de Oporto se encuentran muchos restaurantes con comidas típicas y terrazas para tomar una cerveza y «petiscar», que sería la forma local de referirse a comer algunas tapas o porciones pequeñas de especialidades portuguesas.

Recorriendo el brazo completo de la Ribeira podemos llegar a esta Iglesia de San Francisco, el monumento gótico más representativo de Oporto.

Muestra también una decoración perteneciente al barroco con el dorado oro casi como color exclusivo.

No podemos irnos sin ver la librería , una de las más bonitas de Europa.

Librería Lello e Irmão

entre los muchos atractivos que tiene Oporto, destaca la Librería Lello e Irmão (Livraria Lello e Irmão), una librería situada en pleno casco histórico con un interior impresionante que atrae a cientos de visitantes todos los días 

Una librería en Oporto con más de un siglo de vida,La librería Lello e Irmão fue inaugurada en el año 1906, por lo que ya cuenta con más de un siglo de existencia. Pero su origen es aún más antiguo: hay que remontarse hasta mediados del XIX, cuando el empresario francés Ernesto Chardron regentaba una librería en Oporto cercana a la Torre de los Clérigos, y que fue cambiando de ubicación en varias ocasiones.

La fachada de la Librería Lello

La librería Lello e Irmão no siempre tuvo la apariencia con que la contemplamos hoy, fue el arquitecto Francisco Xavier Esteves quien dotó a la librería de su aspecto actual.

La verdad es que resulta difícil pasear por la Rua das Carmelitas sin detenerse frente a este pequeño edificio blanco de reminiscencias góticas cuya entrada están flanqueada por dos figuras que nos dan la bienvenida: la Ciencia y el Arte.

Creo que si algo caracteriza a la ciudad más hermosa del norte de Portugal son sus teselas. Por eso creo que es imprescindible hacer una ruta por los azulejos de Oporto descubriendo los mejores. Pasear por los imprescindibles de Oporto significa encontrar referencias constantes a sus azulejos. Este elemento tan característico de Portugal llega a su máximo esplendor en esta bella ciudad del norte, donde en cada calle encontramos fachadas cubiertas por losetas azules, blancas y amarillas. Lo que un día comenzó como una forma económica de embellecer las casas se ha convertido en una verdadera seña de identidad.

Oporto va ser nuestro atractivo de hoy, porque es perfecto, no es demasiada pequeña, ni demasiada gra, y sin embargo tiene de todo. Tiene deliciosa comida, una ciudad con historia, el vino de Oporto, sus azulejos, un paseo en barco y lo agradable que nos va resultar caminar pos sus calles.

Sube a la Torre de los Clérigos (siglo XVIII) y verás que son espectaculares sus vistas. Con sus 76 metros de altura es claramente el mejor mirador del casco viejo de Oporto.

El fado es la música nacional portuguesa por excelencia. Muy cerca de la Librería de Harry Potter puedes encontrar un café estilo vintage llamado Ideal que celebra por las noches conciertos de Fado en directo

Adéntrate en el Palacio de la Bolsa, construido sobre las ruinas de un antiguo convento franciscano. Es la sede de la cámara de comercio local y el interior es espectacular, en estilo neoclásico y lleno de cristaleras, es de las visitas más interesantes en Oporto. Las habitaciones más impactantes son la Sala de las Asambleas Generales, de madera, la Sala Dorada, recubierta de pan de oro, la Sala Árabe, inspirada en la Alhambray  la Sala del Tribunal, renacentista francés.

Puente Don Luis I de Oporto

Por supuesto, un imprescindible que hacer en Oporto es subirse a un barco para surcar el río con el típico crucero de los seis puentes

La gastronomía del norte de Portugal es deliciosa. El plato más conocido de Oporto es la francesinha, una especie de sándwich que es una verdadera bomba calórica.

Como extra “culinario” visita el McDonalds de la Praça da Liberdade, dicen que es uno de los más bonitos del mundo

Visita la Sé o Catedral de Oporto, el edificio religioso más importante, del siglo XII. Su exterior es súper sobrio y casi recuerda más a una fortaleza, pero sin embargo el claustro interior es cautivador. También interesante es el Tesoro de la Catedral, en la Casa do Cabildo.

Si estás cansado de caminar, coge el tranvía 22, , conserva su aspecto antiguo y es una experiencia divertida que hacer en Oporto. El precio del billete son 3 euros.

Una de las zonas más visitadas de la ciudad y uno de los lugares que ver en Aveiro más bonitos, es el barrio Beira Mar.

Este barrio de pasado marinero y dividido por canales, enamora por sus viejos almacenes de sal, pintorescas casas de fachadas de colores y edificios señoriales.
La ruta puede empezar en la praça do Peixe, una animada plaza rodeada de terrazas que tiene en el mercado de pescado, que abre todas las mañanas, y que es su principal reclamo. A partir de este punto puedes perderte por sus estrechas calles llenas de encanto en las que se mezclan edificios elegantes con otros más decadentes, pequeñas iglesias y algún que otro grafiti.

Nazaré

Ver el Santuario de Nuestra Señora de Nazaré

¿Qué podemos ver?

Hasta que se construyó la primera Capilla de Fátima, ya en el siglo XX, el Santuario de Nuestra Señora de Nazaré fue el lugar de peregrinaje más importante de Portugal. Se puede ver junto a la principal plaza de Nazaré, situada en el barrio conocido como «Sitio de Nazaré». Este lugar alcanzó una gran popularidad entre los devotos de la época, principalmente entre los marineros de la era de los descubrimientos, que peregrinaban hasta él antes de partir en sus viajes. Tal fue la fama que adquirió el Santuario, que en el siglo XVII se comenzó la construcción del actual templo, una iglesia construida en estilo barroco. El lugar donde se encuentra el Santuario es espectacular, junto al Mirador de Suberco y con unas increíbles vistas de la costa. Aunque no seas devoto, se trata de un lugar imprescindible que ver en Nazaré.

Ver el centro histórico de Nazaré

Pasear por su precioso centro histórico es algo imprescindible de hacer en Nazaré. Durante el verano, sus callejuelas se llenan de turistas que recorren los innumerables bares, restaurantes, heladerías, y tiendas de productos típicos y souvenirs. El centro histórico que se puede ver en Nazaré está situado junto a la playa principal, la Playa de Banhos, por lo que está muy concurrido a cualquier hora del día. Se trata de un lugar con mucho encanto, que ha sabido mantener entre sus estrechas calles la esencia y atmósfera del antiguo pueblo de pescadores.

Mirador del Suberco

Accesible desde el barrio bajo ya sea caminando, por carretera o en funicular, el Mirador de Suberco es una visita imprescindible que hacer en Nazaré. Está situado en el Sitio de Nazaré, junto al Santuario de Nuestra Señora y la Capilla de la Memoria. Desde este lugar, situado a 110 metros de altura, podrás disfrutar de una de las vistas más bonitas e impresionantes de todo Portugal. Desde el Mirador de Suberco podrás ver la playa y la ciudad de Nazaré a tus pies.

lisboa

El Puente 25 de Abril, sobre el río Tajo y situado en el área metropolitana de Lisboa, se ha convertido en todo un símbolo de la capital portuguesa. Con algo más de 2 kilómetros, esta megaestructura tan emblemática fue levantada en 1966 bajo el nombre de Puente Salazar. Tras la Revolución de los Claveles que restauró la democracia en Portugal adquirió el nombre de Puente 25 de Abril. Su acero de color rojo y su icónica silueta, hacen casi imposible no compararlo con el Golden Gate de San Francisco. Y es que estás en lo cierto, el parecido es más que razonable. La ciudad lusa y la americana tiene un índice sísmico elevado, por lo que Portugal contó con la empresa que ya había levantado el Golden Gate, para construir en Lisboa el primer puente que cruzara el Tajo con unas características similares.

Dia II.

Sintra

Vista a Palacio, con guía.

Sintra es un pequeño universo dentro de un bosque de cuento entre castillos y jardines de cuentos de hadas.

Qué ver y qué hacer en Sintra, es simplemente  participar y ser protagonista de un cuento. Visitar Sintra es como sentirse un personaje de los Hermanos Grimm, ya que la arquitectura de este lugar es como un estallido de color casi de fábula.

Hay que ver en Sintra multitud de cosas, como la maravillosa Quinta da Regaleria o el Palacio Da Pena, exponentes clásicos de Portugal. Sintra reúne historia, una historia que alberga sobre todo a la alta realeza portuguesa. Las primeros lugaresa visitar en Sintra empiezan siempre desde su casco antiguo, accediendo fácilmente al Palacio Nacional y a la Quinta. No nos cabe duda que una de las imágenes que más destacan de Sintra son las que provienen del Palacio da Pena, declarado Patrimonio de la Unesco en 1995 y símbolo del turismo en Portugal. Nosotros visitamos la Quinta da Regaleria, porque es más probable que no lo hayas visitado en otro viaje.

Quinta da Regaleria

La Quinta da Regaleria es posiblemente uno de los jardines más bonitos del mundo. Es famoso por su elegante recorrido a través de cuevas subterráneas, pozos sacados de un cuento de hadas o cascadas surgidas de un paisaje digno de los dioses.

Aparcamos el coche pasado la Quinta, ya que no se puede aparcar en la puerta. Si consigues encontrar sitio, ni lo muevas, ya que desde la Quinta el resto de lugares están a menos de 10 min andando. Cuando llegamos había poca cola, tan solo unos turistas ingleses mirando el mapa del recorrido en un gran tablón junto a la taquilla. Allí mismo nos dieron un mapa muy detallado donde aparecen los principales puntos y una breve introducción histórica de este jardín. Conviene llevar a mano este mapa, ya que es fácil perderse.

Nos recomendaron llevar linterna para  explorar las grutas de la Quinta, un laberinto que no te esperas encontrar en un jardín. Estas cuevas están nada más entrar a la izquierda, por lo que nada más empezar ya comienza la aventura.

Cascais

Sabemos que dentro de los viajeros hay un grupo muy romántico que ama los faros, su magia, su estilo bohemio y la nostalgia que han inspirado a tantos artistas. Veremos el faro de Santa María. En este emplazamiento existía un antiguo fuerte, probablemente del siglo XVI, donde en 1864 empezó a construirse el faro.

Por casi un siglo vio las olas del mar, la soledad del marinero, e iluminó sus caminos de vuelta a tierra casi sin cambios.  Además de la estructura y la historia del faro, las vistas del Atlántico siguen siendo imponentes y hermosas, recomendadas para cualquier viajero que quiera contemplar y descansar. Antes el fuerte preveía y defendía de la llegada de forasteros, y hoy es un museo abierto a todos los amantes de los faros y las buenas vistas.

No podemos dejar de ver la playa de Rainha, una típica playa de ciudad rodeada por rocas, pequeña y muy acogedora. Si te encuentras en el casco urbano de Cascais, esta playa está a unos pasos, específicamente en la Rua Frederico Arouca, cerca de la estación de trenes.

La playa debe su nombre a la reina doña Amélia que tomaba allí baños durante sus estadías en Cascais junto al resto de la familia real. La playa tiene dos terrazas, un balcón de observación y dos accesos.

En el puerto deportivo de esta villa portuguesa, se encuentran varios bares y restaurantes lujosos que ofrecen sus servicios a clientes adinerados que atracan sus barcos aquí. El puerto puede recibir hasta 600 amarres. Además, se encuentra a la sombra del fuerte de Cascais: la fortaleza da Cidadela. El misterioso ambiente del fuerte del siglo XVI ha sido guardado y convertido en un hotel exclusivo con cuartos en sus antiguos barracones.

Célebre por sus atascos y sus peajes, cruzar este puente y disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad, se ha convertido en todo un imprescindible. Si no tienes la oportunidad de atravesar el río por aquí, podrás obtener una panorámica estupenda desde el barrio de Belém o diferentes miradores de la ciudad.

Torre de Belem

Esta torre y baluarte defensivo fue edificado en 1515 en pleno auge de los descubrimientos con finalidad defensiva, aunque a lo largo de su historia también ha cumplido las funciones de faro, prisión y centro administrativo de recaudación de impuestos. La torre, esculpida completamente en piedra, todavía conserva 16 cañones, almenas en forma de escudos, elementos alusivos a las nuevas colonias y curiosas gárgolas como la del rinoceronte. La torre de Belém es uno de los emblemas del barrio de Belem y de la ciudad de Lisboa. Esta se levanta imponente en la desembocadura del río Tajo, desde donde las carabelas partían en sus expediciones al nuevo mundo. La torre de Belem fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1983.

Elevador de Santa Justa.

Lisboa, repleta de desniveles, cuestas y empinadas y retorcidas calles, puede resultar una ciudad ligeramente agotadora de recorrer para sus lugareños. Por ello, el tranvía y los elevadores ayudan a los locales a salvar estas pendientes y hacerles la vida más cómoda. Nosotros como turistas, disfrutamos haciendo uso de estos medios de transporte como experiencia única y atracción turística.

Esta joya neogótica del principios del s.XX conecta el barrio de Chiado con La Baixa forma parte de la red de transporte público de Lisboa, siendo una de las vías más utilizadas para llegar de un barrio a otro.

Castillo de San Jorge

es otro de los lugares imprescindibles que ver en Lisboa en 1 día. Lo podrás admirar desde diferentes puntos de la ciudad, desde casi todos los ángulos y perspectivas posibles, ya que se encuentra elevado sobre la colina más alta de la ciudad.

El castillo fue conocido como Castelo dos Mouros, puesto que se trataba de una fortificación musulmana, pero a lo largo de la historia esta fortificación también pasó por manos fenicias, griegas, cartaginesas, romanas y bárbaras. El castillo fue reconquistado a mediados del s.XII por Alfonso Henríquez, primer rey de Portugal, tras un asedio de tres meses. Desde sus muralles  tendrás las mejores vistas de la ciudad.

Plaza del Comercio

Uno de los lugares más populares de La Baixa es la Plaza del Comercio, otro de los lugares más bonitos que ver en Lisboa. Abierta al río Tajo, encontramos este lugar de reunión de lisboetas y turistas, todo un emblema de la ciudad. La Plaza del Comercio ha sido testigo de acontecimientos históricos como el atentado contra el rey Carlos y su hijo Luis Felipe a comienzos del siglo XX o la sublevación militar de 1974 durante la pacífica Revolución de los Claveles, que acabó derrocando el régimen salazarista.

En este impresionante lugar estuvo emplazado el Palacio Real hasta el brutal terremoto de 1755. Este fatal acontecimiento se llevó consigo la mayor parte de los edificios de la plaza

Tras este desastre el Marqués de Pombal se encargó de la reconstrucción de este lugar, iniciando un proyecto que hoy alberga tres enormes edificios porticados ocupados por instituciones y organismos gubernamentales. Si algo destaca sobre todo lo demás, es el arco de la Rua Augusta, que hace de entrada monumental a este emplazamiento como símbolo de la reconstrucción.

En la actualidad, encontrarás una extensa plaza que da entrada marítima a la ciudad en Cais das colunas, rodeada de majestuosos edificios, repleta de turistas y lugareños que buscan su particular remanso de paz entre la ajetreada vida de la capital portuguesa.

Catedral de Lisboa

Otra parada obligatoria en el barrio de Alfama es la Catedral de Lisboa o Catedral de Sé. Se trata de uno de los edificios más antiguos de la ciudad, erigido en el s.XII. sobre una antigua mezquita tras la reconquista de la ciudad. Es además uno de los pocos monumentos que sobrevivieron a los terremotos e incendios de 1755.

Debido a los diferentes usos y fases arquitectónicas, encontramos una fusión de estilos. En el exterior predomina el estilo románico, mientras que el interior tiene rasgos góticos. En su fachada destacan dos torres y un enorme rosetón en un espléndido estado debido a una profunda restauración realizada a principios del s.XX.

Si decides entrar en su interior, no puedes perderte el claustro de pasado romano y árabe, así como los restos de San Vicente, patrón de la ciudad. La entrada a la Catedral es gratuita, entrar al claustro cuesta 2,5 €.

Monasterio de los Jerónimos

Otro de los lugares más bellos que ver en Lisboa en 1 día es el Monasterio de los Jerónimos. Su construcción simboliza el auge del imperio portugués, tiempos de bonanza y grandes descubrimientos. El Rey Manuel I ordenó su construcción para conmemorar el regreso de Vasco da Gama de las Indias. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983.

Barrio ALfama

En las laderas del Castillo de San Jorge surgió este viejo barrio de pescadores en pleno corazón de Lisboa. Sus calles empinadas entre fachadas llenas de azulejos, se abren paso entre espectaculares miradores que nos dejan avistar gran parte de la ciuad. El barrio de Alfama, cuna del Fado, es el verdadero alma de la vida lisboeta.

Esta zona es un lugar imprescindible que ver en Lisboa, bien recorriendo sus callejas a pie o en su famoso Tranvía 28. Sea como sea, es un lugar que no te puedes perder si quieres empaparte de la verdadera esencia de la capital portuguesa.

Evora

Esta pequeña ciudad, rodeada de monumentos y edificios históricos, irradia encanto y esencia portuguesa, conservando casi intactas todas sus tradiciones. Para visitar Évora tenemos que desplazarnos hasta el corazón del Alentejo, un territorio bastante extenso que todavía hoy sigue siendo ignorado por el turismo de masas. Son muchos los que desconocen que el Alentejo es una de las regiones con mayor patrimonio arquitectónico e histórico de Portugal.

Évora cuenta con una historia milenaria, siendo una importante encrucijada comercial en la Península Ibérica desde la época romana. Su centro histórico forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1986.

Nuestro hotel de 4* esta entre templos romanos, un acueducto, la catedral más grande de Portugal, monumentos megalíticos, viñedos, una atractiva gastronomía…

La ciudad de Évora fue fundada por los romanos, pero su época dorada tuvo lugar en el siglo XV, cuando los reyes de Portugal la eligieron como residencia habitual. Fue cuando se comenzaron a construir, principalmente en estilo manuelino, varios de los edificios, iglesias y monasterios que hoy en día podemos visitar en Évora. Paseando entre las características calles del centro histórico encontrarás verdaderas joyas arquitectónicas, lo que ha llevado a que Évora sea conocida con el calificativo de «Ciudad-Museo». Todo el centro histórico que podemos ver en Évora ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

 

Tenemos que ver el Templo romano de Évora

Este templo, construido en el siglo I a.c., pero modificado en los siglos II y III, es el fiel reflejo de la relevancia que esta ciudad tuvo en época romana. Se creía, es posible que equivocadamente, que estaba dedicado a la diosa Diana (por su semejanza al templo situado en Mérida). Además de ser una visita imprescindible que hacer en Évora en un día, se trata de la imagen más conocida de la ciudad. Una auténtica joya, de la que una parte a perdurado hasta nuestros días.

Las columnas de este antiguo templo son uno de los monumentos romanos mejor conservados de todo Portugal. Hoy en día son visibles 14 de las 26 columnas originales, con capiteles corintios en mármol. El templo está colocado sobre un podio, por lo que parece mucho más alto de lo que realmente es. Junto al templo se encuentra el jardín de Diana, donde está situado uno de los miradores que se pueden ver en Évora.

El templo romano de Évora se encuentra ubicado a pocos metros de la Catedral, cuya torre es visible entre las columnas del templo. Justo al lado está ubicada también la pequeña Iglesia de San Juan Evangelista, construida en 1485 sobre las ruinas de un castillo árabe, y cuyas paredes están completamente cubiertas de azulejos. No muy lejos encontramos el edificio que alberga la biblioteca, con una colección de más de 50.000 volúmenes y 500.000 manuscritos. Se trata de un lugar imprescindible que ver en Évora en un día.

Ver las murallas de Évora

Évora es conocida como la ciudad de las tres murallas. Estas murallas medievales que han protegido el centro histórico durante siglos forman parte, al igual que el resto de la ciudad, del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Han sido levantadas en diferentes siglos, siendo construida la primera de ellas en el siglo III, durante la época romana en la ciudad. De esta muralla quedan pocos restos y fue posteriormente, ya en la Edad Media, cuando se construyó en dos períodos diferentes la muralla que actualmente se puede ver en Évora. La segunda fue construida en el siglo XIV y la última de ellas, ya en un época de decadencia de la ciudad, en el siglo XVII. Son muros bien conservados, con almenas, torres y puertas, que cada ciertos metros van permitiendo el acceso al centro histórico de la ciudad.

 

Praça do Giraldo

La plaza de Giraldo es el corazón de la ciudad, el lugar ideal para comenzar tu  visita a Évora Desde esta plaza se puede llegar caminando, en solo unos minutos, a los principales lugares y monumentos que se pueden ver en Évora. En ella podrás disfrutar de numerosas terrazas de bares y restaurantes. La Plaza de Giraldo es el lugar con más ambiente de Évora, unida con la catedral a través de la peatonal e histórica Rua 5 de Outubro.

Las estrechas callejuelas del centro histórico invitan a pasear sin rumbo y perderse por ellas. Aunque esta ciudad fue fundada por los romanos, poco queda de la arquitectura de esa época. Todos los monumentos y plazas medievales son protegidos por sus imponentes murallas. Dando un paseo por las calles de Évora encontrarás todo tipo de comercios locales, cafeterías, restaurantes, tiendas de souvenirs, etc.

Como capital de la región del Alentejo, Évora cuenta con numerosos edificios administrativos, alguno de ellos situado en la parte más histórica de la ciudad. Entre todos estos negocios la gente local hace su vida diaria.

La Catedral de Évora

La majestuosa Catedral Medieval de Évora (Sé) o Catedral de Nuestra Señora de la Asunción es el edificio religioso más importante que visitar en Évora. Es también la catedral más grande de todo Portugal, construida en una mezcla de estilos entre románico y gótico, con dos altas torres campanarios. Fue terminada en el siglo XIII, pero ha sufrido diversas reformas a lo largo de la historia. Su robusto exterior y gran tamaño hacen que el aspecto se asemeje al de un castillo o fortaleza.

La terraza panorámica, situada en el techo de la catedral, es el mejor lugar para ver Évora desde las alturas, con las mejores vistas de la ciudad. Esta catedral es, junto al templo romano, las dos mayores joyas que visitar en Évora

La Capilla de los Huesos

Anexa a la Iglesia de San Francisco se encuentra otra de las principales joyas, especialmente para los amantes de lo siniestro, que ver en Évora. La Capela Dos Ossos (Capilla de los huesos) fue construida en estilo gótico, en el siglo XVI, por un fraile franciscano. Las paredes de esta peculiar capilla están cubiertas con huesos y cráneos de más de 5.000 personas, sujetadas con cemento y formando ordenados patrones geométricos. Estos huesos provenían principalmente de los cementerios de las iglesias situadas en los alrededores.

Además, en el interior de la capilla se encuentran dos cadáveres disecados. En la inscripción de la entrada se puede leer: “Nosotros, los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos” .

Badajoz

La  Alcazaba más grande Europa

Puerta del Alpéndiz en la Alcazaba un lugar imprescindible que visitar en Badajoz Se trata de una de las alcazabas árabes amuralladas más importantes de Europa por sus dimensiones y mejor conservadas de toda España con varias torres aún intactas. Fue construida por los almohades en el siglo XII, aunque algunos sugieren que puede remontarse a los orígenes de la ciudad en el siglo IX. Ubicado a orillas del río Guadiana y limítrofe con Portugal, Badajoz fue una fortaleza estratégica para los musulmanes durante cuatro siglos.

En términos de arquitectura, es un recinto oval amurallado, adaptado a la forma del cerro sobre el que se asienta y con la estructura defensiva típica de la época con sus sólidas murallas, torres defensivas (albarranas) y otros detalles.

Merida

Debido a su gran legado histórico y patrimonial, Mérida también se conoce como “la pequeña Roma”. Es una verdadera joya como destino turístico. Ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y guarda entre sus monumentos, sus calles y su historia importantes vestigios de la esplendorosa época romana, pero también de la visigoda, la árabe y la cristiana. Es, seguramente, la ciudad española que mejor conserva la cultura romana, por lo que, a veces, el visitante puede pensar que se encuentra en la mismísima Roma.

Mérida es una ciudad relativamente pequeña, que se puede visitar callejeando, mientras se va descubriendo un auténtico museo al aire libre.

Teatro romano de Mérida

El atractivo turístico de mayor calado de Mérida es su teatro romano. Es uno de los más importantes de España por su buena conservación y su majestuosidad. Fue construido en el siglo I a.C. y actualmente siguen acogiendo manifestaciones culturales de todo tipo en él, como el consolidado y prestigioso festival clasico y conciertos que tienen una magia especial debido a su histórico e impactante marco. El escenario, con sus columnas y estatuas, es impresionante y se puede recorrer libremente. En la parte posterior del teatro hay un jardín porticado para dar un agradable paseo entre restos de columnas, unas termas y una casa romanas que conserva un interesante mosaico.

Amfiteatro romano de Mérida

El anfiteatro era el espacio en el que se celebraban los combates entre gladiadores y animales en tiempo de los romanos. El de Mérida data del siglo I a.C.  y tenía capacidad para 15.000 espectadores. Lo que mejor se conserva son las gradas bajas que bordean la arena, de forma elíptica, además de las galerías que conducen al espacio donde se realizaban las batallas.

Acueducto de los Milagros

El acueducto de los Milagros, situado en un espacio ajardinado, lleva este nombre porque se considera casi un milagro que siga en pie después de tantos siglos, debido a que está erguido sobre pilares de distintas alturas. Data del siglo I y se construyó para trasladar el agua a Mérida desde el embalse de Proserpina, que se encuentra a cinco kilómetros.

Templo de Diana

Otro de los monumentos emblemáticos de Mérida, y que te encuentras casi sin querer mientras paseas por la ciudad, es el templo de Diana. Su construcción es de finales del siglo I y es el único templo de carácter religioso que se conserva de la época romana en Mérida. Son impresionantes sus columnas y su frontal rematado por un arco de medio punto.

Circo romano de Mérida

A  unos 10 minutos caminando desde el teatro, se encuentra el circo romano de Mérida, del siglo I. Aquí se celebraban las carreras de carros y está considerado uno de los más importantes del mundo después del de Roma. Hoy podemos ver sólo las ruinas del monumento original, que tenía 403 metros de largo y capacidad para 30.000 espectadores. Para su construcción, se aprovechó un terreno llano al lado de la calzada romana que conducía a Córdoba y Toledo desde Mérida.

Alcazaba de Mérida

A pesar de que la mayoría de los restos históricos que tiene Mérida son de la época romana, la ciudad también conserva algunos monumentos de otras culturas que merece la pena descubrir en una escapada de turismo a Mérida. Es el caso de la Alcazaba, la fortificación árabe más antigua de la península Ibérica, que fue construida en el siglo IX junto al puente romano de Mérida. Tiene más de 20 torres defensivas y una muralla que se puede visitar y desde la que hay unas bonitas vistas de la ciudad. Además, conserva un magnífico aljibe.

Puente romano de Mérida

Desde hace más de 2.000 años, el puente romano de Mérida sobre el río Guadiana, de 792 metros de largo, ha sido testigo del paso de la Historia por la ciudad. Y todavía sigue en pie vigilante, aunque ha tenido que ser restaurado en varias ocasiones. Por él pasa la Vía de la Plata.

Casa del Mitreo

La Casa de Mitreo, construida fuera de los muros de la ciudad, es una casa señorial que data del siglo I a.C. Sus ruinas permiten adivinar cómo era la estructura de una antigua residencia romana, con sus patios y su estanque. Cuenta también con un interesante mosaico que representa el mundo y la naturaleza.

Comer sobre la 13.00 para  poder hacer la Salida 14.30

Llegada caceres 15.30 -17.30 salida

En esta ciudad  la  las torres y los nidos de cigüeñas le confieren un carácter especial. Iremos a pie por el casco antiguo para ver

Conocer la ciudad vieja, declarada  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y donde se concentran la mayoría de atractivos, es acceder a ella a pie. Muchas zonas están cortadas al tráfico y son peatonales, para no perder ni un ápice de su encanto medieval. En la parte monumental, delimitada por las murallas, podrás comprobar su evolución arquitectónica a través de sus edificios.

Empieza por la Plaza Mayor

Desde aquí ya podrás contemplar algunas de las construcciones medievales y las huellas del pasado árabe de Cáceres. Las torres van haciendo poco a poco acto de presencia, como la torre de la Yerba.

Entra al casco antiguo por el arco de la Estrella

Si estás en la Plaza Mayor no puedes estar mejor situado para atravesar el acceso más afamado de toda la muralla y adentrarte de lleno en la parte vieja: el  arco de la Estrella
Data del siglo XV y se encuentra junto a la torre de Bujaco. Seguro que puedes imaginar a los carruajes de la Edad Media cruzándolo para entrar en la ciudad. Remodelado en el siglo XVIII y coronado por el escudo de Cáceres, es uno de los espacios inmortalizados en la serie Juego de Tronos.

Las panorámicas desde la torre de Bujaco

Esta construcción, que se levanta sobre sillares romanos, es uno de los emblemas de Cáceres, además de uno de los ejemplos de arquitectura almohade del casco antiguo. Con 25 metros de altura, subir a la torre  es absolutamente imprescindible para disfrutar de sus  vistas.

Desde aquí podrás divisar también el , el palacio de Moctezuma,  el Palacio Episcopal o caminar un poco por la parte alta de la muralla. Es una de las experiencias más demandadas.

En el barrio de San Mateo encontramos varias plazas que merecen un alto en el camino. Una de ellas es la plaza de las Veletas. Aquí se levantan dos preciosos edificios históricos, el Palacio de las Veletas y la Casa de los Caballos, que hoy conforman el museo de Caceres

Toda ciudad medieval que se precie debe tener una catedral acorde. La Catedral de Caceres es una de las construcciones más antiguas que se conservan en la ciudad. Fue levantada en el siglo XV siguiendo el estilo gótico.

El palacio de Carvajal y su jardín secreto

Si estás junto a la Catedral, aprovecha para conocer el palacio de Carvajal, al que también se le llama “la Casa Quemada” por un incendio que tuvo lugar en el siglo XIX. La familia Carvajal construyó su residencia en el siglo XV, aunque la torre redonda anexa puede tener origen árabe.

En su interior, te espera un bello patio y un precioso jardín donde relajarte, contemplando la enorme higuera centenaria que aquí se levanta.

El esplendor del palacio de los Golfines de Abajo

La conservación tan impecable de los monumentos cacereños hace que sea muy fácil retroceder en el tiempo. Esta grandeza se puede comprobar en uno de los mejores ejemplos palaciegos de la ciudad, que sirvió hasta de alojamiento a los Reyes Católicos. En el  palacio podrás diferenciar bien la casa-fortaleza del siglo XV y el estilo más clásico de los principios del Renacimiento en el siglo XVI. Párate a examinar los escudos de los Reyes Católicos en las ventanas.

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